EL AGRICULTOR DE HUMANOS

Un amigo a quien quiero mucho me pidió un favor: Que le ayudara a incentivar el aprendizaje de la cultura y la creatividad en sus estudiantes. Él, con muy pocos recursos trabaja sin descanso con comunidades en las que trata de involucrar a los niños y a sus familias, motivando en el reconocimiento de nuestro arte y nuestro folclor, inventando talleres, jornadas de cuentos, pintura, música y teatro. Él insiste en convencer a sus estudiantes que con la cultura pueden alejarse de caminos oscuros y alcanzar sus ideales.  Al mismo tiempo, busca talentos, de los que estamos llenos en nuestras ciudades, pueblos y veredas, pero que tristemente perdemos en el camino.

 

Esa tarde me quedé pensando en él, en muchos amigos y amigas profesores, en mi abuela, en mi mamá, en todos los que han tenido la valentía o la locura de enseñar. Sí, la locura, porque educar no es sencillo, para nadie lo es, no nos engañemos, no lo es para un padre, para un jefe o para un líder y aunque se forme para ello, tampoco lo es para un profesor.

 

El agricultor de humanos carga en su espalda responsabilidades más grandes que las esperadas. Está sometido a contenidos predeterminados muchas veces por personas ajenas a la educación o copiadas de otras latitudes, de otros contextos, con familias bastante diferentes en necesidades y sueños.

 

El agricultor de humanos siembra su semilla, la riega, la abona, la pone al sol. Aun así, la cosecha no siempre es buena, ni en la escuela, ni en la universidad, por ende tampoco en la vida.  Cuán difícil es lidiar con jóvenes desorientados, presionados por estudiar algo que no les apasiona, pero que supuestamente les dará de comer.

 

Entonces me llegó otro cuestionamiento: ¿qué enseñar? o mejor ¿qué aprender? y fue el momento de charlar con otro gran amigo, retirado ya, de esos que van sin prisa, sin afán de fortuna o de reconocimiento. Él está dedicado a aprender algo que siempre quiso: ebanistería y botánica; su esposa anda feliz en clases de teatro y a sus casi ochenta, está aprendiendo a nadar, los dos coinciden en que si pudieran devolver el tiempo, darían prioridad a otras asignaturas y a otros saberes, tanto para ellos, como para sus hijos.

 

La tarde termino hablando de los retos de la educación en nuestros días. En efecto, el conocimiento está en constante evolución, enfrentándonos a la necesidad de mejorar nuestros currículos y dominar las ciencias exactas y las humanas. Estar a la vanguardia en tecnología, medio ambiente, educación emocional y financiera. Pero ante todo con la consciencia de que mientras no eduquemos en valores, en lo que creemos, en el respeto y sobretodo en el amor, la cosecha será mala, muy mala.

 

 

Comments ( 9 )

  • Silvana Pizzirusso

    Tus artículos fomentan el desarrollo social y la cultura, semillas que hay que sembrar a todas las generaciones. Necesitamos un mundo llenos de agricultores de humanos. Bravo!!!

  • Patricia Serpa

    Escribes hermoso, me encanta leer tus escritos. Mucha razón con mucho corazón.

  • Claudia

    Qué razón tienes, de que vale tanto estudio si no va acompañado de una buena base, buenos valores, buenas raíces… Enamorada de tus escritos. Ole ole y ole

  • FREDDY FIGUEROA FERNANDEZ

    Hola Vicky.. te falto..relatar la historia de los procesos de aprendizaje que van los modelo y estilos partiendo de los tiempo de mama uppa , la educación que recibieron nuestros abuelos.. no fue la misma que recibimos nosotros y aun mas compleja es educar a los niños de ahora. donde la sibernetica.. las redes sociales. el uso de los celulares. el tomar registro fotográfico de los temas de agenda. el copy page.. etc.. etc.

  • Paola Muñoz

    Me encanta, sobre todo y lo más importante creo, es que lo que aprendamos lo ejerzamos con pasión y en lo posible podamos trascender enseñando algo a quien lo necesite.
    Que hermoso reconocimiento a nuestros educadores, mi madre es docente desde los 17 años de edad y aún ya retirada todos los días nos enseña con amor y con la basta experiencia que le dan los años.

    • Victoria Paz Ablanque

      Hermosa Blanca, Profesora de la vida, las quiero

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