CUENTOS PARANORMALES MUY NORMALES. I. POR NO IR A MISA DE CINCO.

 

En este hermoso pueblito del páramo colombiano,  se acostumbra en la época decembrina a ir a misa a las cinco de la mañana, con el fin de rezar la Novena de Aguinaldos. Una tradición religiosa que recrea por nueve días los pasos que María y José realizan hasta llegar a Belén para el nacimiento de su hijo Jesús.

Juanita de seis años y Francisco de diez,  son los nietos de Doña Nila, una amorosa mujer consagrada al hogar y a las labores eclesiásticas, participa de las actividades de Pascua, del Corpus Cristi, de todos los sacramentos y por supuesto de la Navidad. Imposible que falte a una de las misas de las cinco de la mañana de esta época.

Desde el dieciséis de diciembre, Doña Nila se levanta a las cuatro y veinte de la mañana,  pone ha hervir agua para el café, se acicala, despierta a sus nietos y apresurados se dirigen hacia la hermosa iglesia del pueblo, ¡A la que no le cabe un alma! Sin embargo, ese veinte de diciembre, Juanita y Francisco están profundos, la abuela trata de despertarlos con insistencia pero no lo consigue, el reloj no se detiene y para ella es pecado mortal faltar a la misa; decide entonces dejarlos dormir, cierra la puerta y corre hacía la iglesia.

La casona de Doña Nila construida a finales del siglo XVIII, de paredes gruesas, anchos pasillos y pilares adornados por frondosos geranios, es la escena perfecta para jugar durante el día. Sin embargo, al caer la noche el frio y la oscuridad se apoderan de ella, el enorme baño queda en el otro extremo de la habitación de los pequeños, la cocina abierta con una lámpara de petróleo en el techo hace mucho dejo de funcionar; canastos y ollas colgadas, una vieja nevera que suena todo el tiempo y en la parte alta un hueco enseña el ático de la casa.

Juanita y Francisco duermen tranquilamente solos en la vieja casona. De repente, ruidos terroríficos se apoderan del lugar, se escuchan platos romperse, objetos caer al lavadero y gritos desesperados. Francisco aterrorizado despierta a su hermana, no saben que hacer, salir de la habitación sería encontrarse con la bruja, el fantasma o el horrible monstruo que estaba destruyendo la casa. Sigilosamente ponen una tranca en la puerta y una mesa de noche, están muy asustados, pero no les queda más que rezar y arrepentirse por no haberse levantado para ir a la iglesia con su abuela.

Los gritos escalofriantes continúan, a veces parecen de bebé, otras de alguna criatura extraña que se lamenta.  Los platos siguen cayendo, las materas y los canastos. El tiempo parece detenerse para estos pequeños que están inmóviles en la habitación, no se atreven a prender la luz, ni a mover un solo cabello, cualquier cosa alertaría a la bruja o a lo que sea, que seguro los devoraría sin piedad.

 

La casona se abre con un empujón,  por fin aparecen algunos rayos de sol, entra Doña Nila, cantando feliz.

  • Chilones, les traje pan caliente para el desayuno!
  • Ay por Dios Santo que pasó aquí? 
  • Qué es este desorden?

Juanita se siente confiada y abre la puerta de la habitación:

  • Abuelitaaaa! 

Hay tierra por todas partes, flores destruidas, charcos de agua y tejas por el suelo.

El pobre Micifu que siempre había hecho gala de felino feroz y cazador, esta acurrucado en su sofá, mojado, tembloroso y sangrando de una oreja, sin perder de vista el tejado, donde una gata en celo ronronea furiosa.

  • Bendito gato debimos haberte castrado! 
  • Bendita gata sin vergüenza, vagabunda! – Dice Doña Nila.

En efecto el apareamiento de los gatos es bastante dramático, la copula puede durar más de veinte minutos y la gata ataca furiosa al macho después del coito, dos meses después nos llenamos de gaticos y castramos a Micifu.

 

Comments ( 11 )

  • Maria Janeth Astudillo Paz

    Espectacular tu relato creo conocer a Juanita y a Francisco. Acuérdate que también viví en aquella mansión fuimos muy felices.

    • Victoria Paz Ablanque

      Gracias a ti Ada, lo que necesites, aquí estoy, puedo enviarte fichas instructivas. Abrazo.

  • Lara

    Excelente mi querida Memphis. Me hiciste reir y disfrutar del audio. Muy bien!

    • Victoria Paz Ablanque

      Gracias Lara por tu apoyo incondicional, mucho camino por recorrrer. Abrazote.

  • Sara Montoya

    Me encantan tus relatos he historias, me hacen recordar los tiempos que pase por ese hermoso pueblo, sonrió feliz, pues tengo muchos recuerdos. Como cuando iba a comer helados o a tomar café a esa casa con la tía Nila. No dejes de escribir eres fanática y recuerda siempre enviármelos a mi, un beso grande mi niña, te quiero ❤️

    • Victoria Paz Ablanque

      Me tocas el corazón Sara y me animas a seguir, claro que te los seguiré enviando. Un abrazo, saludos en casa.

  • Rosario Paz

    En esa hermosa casa, existe la mejor energía positiva, cuando entras solo se respira amor y paz, y ya no hay gatos ‍⬛ jejejejjeje

    Te Amo Hermana miedosa

  • Ossa Angelica

    Pobres niños! Que sacrificio para poder hacer la novena, espero q esos aguinaldos hayan valido la pena de esas madrugadas. Muy chevere tu historia, me hizo recordar la vieja casona de mis abuelos. Gracias Victoria!

    • Victoria Paz Ablanque

      A ti Angelica, recordar es vivir sin duda alguna. Un abrazoze.

Deja un comentario